jueves, 6 de diciembre de 2012

¿67 años, no es nada?


Resulta que se conocieron cuando ella era muy joven, una adolescente. Su padre le había regalado un caballo pero no era el que ella quería. Lo montó y el caballo la tiró. Sufrió graves heridas que la inmovilizaron durante un año.
Hoy, ella cree que él se casó apenado por su situación. El joven era buen mozo y culto. Sería un excelente cirujano, pero -sin ella- no hubiera sido nada. Juntos pusieron la clínica mientras vivían en el petit hotel del centro.
Ella, una dama extraña, según cuenta su hija – “Mi mamá siempre fue rara, en algún punto no era normal para su época, siempre vestía raro y se movía estruendosamente”. Las artes plásticas la “deliraban”. Hubo hijos vivos, muertos, nietos, casas, viajes, glamour, dinero. Siempre juntos, siempre raros.
La salud de esta mujer empieza a deteriorarse con los años. Cada vez mas rara. Nunca estuvo internada ni medicada, sus ataques los toleraba el marido, la calmaba. Cuando ella viajaba al campo él descansaba de las guerras matrimoniales. Su hija lo describe como lúcido, inteligente, brillante hombre de ciencia que operó hasta hace poco tiempo y se hizo operar de cuanto pudo. Ella sigue empeorando. Casi nadie puede entrar a la casa. Todos son enemigos. Están solos y recluidos. Él hace las compras, ella come. Él limpia, ella ensucia. Un idilio que bordea los 67 años.
Ella se deteriora físicamente. Una diarrea se instala y no hay forma de parar la mierda, sale, sale, sale. La internan y sale, vuelve a la casa. Él se descompensa, hay que operarlo de una obstrucción intestinal, hay materia fecal retenida. Es de urgencia. Llega la ambulancia y se lo llevan. Mientras tanto la señora miraba fotos con su nieto mayor. Parecía no registrar nada, hasta que gira su cabeza y ve salir la camilla con su hombre allí : “Qué hacen? Quiero saludar a mi marido!!”.
Nadie hace caso y la dejan allí sola con el jovencito. Fue entonces que se desencadenó: -rompe, grita, llora, insulta, amenaza. Es un huracán de 92 años con diarrea. El nieto escapa y los vecinos llaman a la policía. Cuando llega la ley ella está muy tranquila y explica que internaron a su marido y no la dejaron saludarlo, parecía muy lógico su enojo.
Entre tanto, el señor se desorganiza mentalmente, sus manos se mueven como si estuviera anudando los hilos en una cirugía. No sabe donde está. Sólo mueve sus manos como cuando operaba y pregunta por su mujer. ¿Quién la estará cuidando?
La operación es de riesgo y no podrán saludarse antes. Ella se desintegra cagando. Él se obstruye con mierda hasta la necrosis de sus vísceras. Y no podrán saludarse, ni gritarse, ni morderse, ni odiarse. Se rompió el circuito que los mantenía unidos. El cuerpo de él no lo soportó mas, de todos modos aguantó bastante.
El cuerpo, ¿un cuerpo? La hija tenía razón. Se trató de una vida. Se trata de un cuerpo que se empieza a separar y se hace mierda en el intento. En el final hay cierta complementariedad  sintomática: uno, larga mierda sin límite; el otro, la retiene. “Como fue toda la vida , dirá la hija.

Me interesa pensar el siguiente aspecto del caso: el circuito que los mantenía unidos, donde es claro que no estamos en el terreno del amor y del deseo. Tal vez se trate entonces del circuito de la satisfacción?
Este tipo de vínculo es bastante frecuente de encontrar en la clínica con niños graves y la relación con sus madres, lo que comúnmente es diagnosticado como “psicosis simbiótica”. Allí, el objeto en cuestión aparece en su versión tapón, como objeto de la pulsión, como un intento tal vez de rehacerse de la primera pérdida. Pero la pregunta prefiero hacerla en relación a la falta de objeto, ... de eso se trata nuestra práctica”, dirá Lacan(1). Pero en éstos casos se trataría de la falta de falta de objeto.
Si me ubico en esta zona, me ubico en relación con la frustración y entonces lo que se estaría poniendo en juego en esta triste y tormentosa escena es el objeto Real que falta en lo Imaginario generando el dolor de la frustración. El objeto con su envoltura imaginaria producto de la castración no está funcionando en este tipo de relación amorosa, por eso la vida y la muerte se precipitan con una especularidad feroz.
Tal vez a la falta de falta de objeto imaginario cada uno respondió con el cuerpo como versión Real del objeto. Como tapón.
Lacan plantea que habría aquí un agente: la madre, dice- ¿La función madre? Me inclino a pensar en La Madre. Un todo sin barrar que podrá solo ofrecer objetos reales que no devendrán simbólicos .
A sus propios hijos se los “llevarán puestos” taponando.
Los ancianos de esta historia se estabilizaron durante años en una psicosis simbiótica. Uno podrá creer que la pasaron mejor que en un hospicio -lo cual es bastante cierto- sólo que “se llevaron puestos”[1] a  sus hijos. El menor está desaparecido por problemas de mafia. El mayor, herido a cuchilladas inflingidas por su amante, parece que ha ido inscribiendo su cuerpo a manos de un buen cirujano. Y la hija, quien relata esta historia en el diván de esta analista, es quien parece que podrá contar la historia con el dolor de tener a su hijo hecho mierda y darse cuenta por qué.
Tres generaciones hacen falta. En la tercera, la falta de falta está eclosionando... Hace unos años este nieto mayor -el que acompañaba a la abuela cuando internan a su marido- corría a su padre con un cuchillo. Me tocó intervenir en aquella ocasión. Claro, aún no conocía la historia del abuelo cirujano.

Silvia Sisto
Psicoanalista

Bibliografía:
1)      Lacan: Seminario IV, De las Relaciones de Objeto
2)      S. Rodríguez- R. Estacolchick: Escenas, causas y razones de la vida erótica





[1] Argentinismo que alude en este caso a matar simbólicamente al otro.


*Artículo publicado en la revista Psyche Navegante N°62 - www.psychenavegante.net 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Un niño monstruo, un huérfano de historia


Así llaman a los monstruos aquellos que los han estudiado en su esencia, “huérfanos por definición, no tienen nada que perder. Su aversión por el hogar es la prueba fatal de su abandono.”
Me pareció una manera interesante para pensar la psicosis en la infancia. Para sacarla de la “ciencia” y acercarla al psicoanálisis a través de  la literatura. Los monstruos son del gótico, viven en túneles, sótanos y óperas, son deformes, sus padres los han abandonado o simplemente no se sabe de ellos.
El pequeño vampiro del que les voy a hablar  trepa sobre su madre y muerde su cuello, de allí al suelo, a la biblioteca, grita, no se detiene en nada, abro la puerta y trabajo en un patio con plantas. Por primera vez mira , pregunta sus nombres. Con el correr de las
sesiones comienza un trabajo de cuidado, las riega, le agregamos tierra, yo
armo historias... el pregunta... su historia se arma. De todas las flores, prefiere "la alegría del hogar".
Su mamá,  presencia silenciosa en todas las sesiones durante los dos primeros años de tratamiento.
Es la historia de un niño de 5 años. Sin diagnóstico claro, no hay patología  orgánica, se trata de una “Psicosis simbiótica” dice el informe. Dice frases de la radio y la TV, pronóstico del tiempo y frases estereotipadas de su abuela y su mamá. Su mirada es extraña, fuerte. Su papá se fue de casa cuando el tenía 2 años.
“Recordemos que su Alteza, el conde Drácula, está solo, su discurso es la ausencia donde se juega el sentido, es un huérfano eterno extraviado por falta de espejos.”

La breve Pre- historia
Su abuela materna con quien viven él y su mamá dice: “No sé porqué este chico es así, fue tan esperado tan deseado...por lo menos por mí”. Después de mucho tiempo, en una charla informal con la mamá se reconstruye la siguiente historia, que tal vez se articula al "lo esperé tanto" de la abuela.
Cuenta la mamá que cuando ella tenía 15 o 16 años, se fueron  de vacaciones de invierno con su mamá, el papá se quedó en casa con el hermano más chico de la madre que vivía con ellos. “Fuimos al mar, era la primera vez, yo no lo conocía. Resulta que en esa semana mi tío se suicidó, se pegó un tiro. Mi papá no nos quiso avisar para no arruinarnos las vacaciones, pero cuando llegamos fue terrible. Ya lo habían enterrado.”
-          ¿Cuándo fue este episodio? pregunto.
-          El  26 de agosto, el día del cumpleaños de Gastón, es increíble.

Se construyen 3 escenas en el marco del tratamiento:

1- al irse del consultorio vuelve a preguntar por el nombre de cada planta, elige “la alegría del hogar, me pide un gajo para plantar en su casa.
A partir de allí comienza a  quejarse de su abuela, ella no cuida las plantas que él lleva.
La abuela ya no sabe todo.
2- En  una merienda el nene le mete un turrón en la boca a su abuela, ella no se inmuta, abre la boca. Entonces señalo preguntando, de quien es la boca y de quien el turrón. A partir de allí esta abuela cierra la boca.
3- Se mete debajo del diván, grita, se sacude, no escucha a la madre ni a mí. La situación era Realmente fuerte y uso esta expresión a propósito. Se me ocurre entonces tomar un libro de la biblioteca y decir ¡Se escapó el elefante del cuento, que vamos a hacer!, los gritos se empezaron a alternar con mi relato, ya que me puse a leer el cuento. Finalmente termino y le digo, en otro tono, saliendo del juego, pero sin muchas esperanzas:- Gastón es la hora, terminó la sesión. Para mi sorpresa sale tranquilamente me saluda y en la puerta se da vueltas y dice: - abajo del sillón quedó un elefante.
El reordenamiento de la criatura y su mamá a partir de estas escenas es simbólicamente  impresionante, sus accesos de vampirismo cedieron lugar a la oralidad de otra manera, además, comienza a interesarse por sus tareas del jardín.
La función de la analista  en ese momento, en esas escenas, es de S2, significante del saber, posibilitando así que algo se torne S1, facilitando ordenar. Las palabras estaban allí, pero sin orden, puros S1 sin sentido, sin significación.

El agujero

Ya tiene 6 años, y su papá ha entrado en escena. Se comunicó con la madre, por su intermedio conmigo y se iniciaron una serie de encuentros.
Es en esta época que  hace un dibujo muy elemental de figura humana y dice que es un nene se llama TROSPAL.
-          ¿quién es Trospal?
-          Un nene, y vos como le das la leche sos la mamá y yo soy el papá.
-          ¿cuántos años tiene Trospal?
-          6 y va al jardín y la mamá lo va a buscar.
Aquí él es el papá y es el hijo, es los dos, aunque parezca que armó una escena de 3, es absolutamente ortopédica, hay un significante para dos, en este caso Trospal funcionaría como neologismo. Está por un lado absolutamente cargado de sentido y a la vez vacío de posibles significados.
Trospal aparece en muchos juegos pero no tiene voz propia. Ni historia propia es un calco de lo que a él le acontece.
El papá de este nene es un caso muy grave, después de 4 años sin verlo le regala un arma con peso real, una réplica. Ningún objeto de los que ofrece este hombre es  imaginariamente real, es decir objetos velados,- condición del juguete-, son reales. Son réplicas, como Trospal lo es de él.

El  cuerpo a cuerpo
Por mi parte, con el cuerpo y las palabras, pero el cuerpo allí sosteniendo el significante, sino se descontrola, se golpea y golpea a otros. Fue muy fuerte una sesión donde no lo podía organizar y tuve que hacerme réplica de él para que entrara en cierta calma. Fue cuando el padre le dijo te voy a matar y el lo tomó literalmente. Me tiré al suelo y armé lo que él llama "los operativos" mientras él destrozaba el resto del consultorio nadie  lograba sujetarlo, ni con el cuerpo ni con la voz. Cuando miró lo que yo hacía se acercó y empezó a jugar al mismo juego de siempre, uno diría se encontró. Le armé el mundo imaginariamente real.

La voz
Por primera vez, se pone en juego la voz, recuerdo que Trospal no tenía. Se esconde debajo del diván y hace entrar a un nuevo personaje, Erik, el fantasma de la Opera. Lo hace entrar cambiando la voz. Ya no son los gemidos del elefante constituido a partir de mi intervención, sino que toma una historia que le relaté en otra sesión.
La historia de Erick, el fantasma de la Opera es una  historia que  le conté por asociación libre, historia que escuchó muy atentamente. No fue algo elegido o pensado, allí trabajó el inconsciente por boca del analista.
Hecho que me hizo advertir ese lugar de monstruo que lo habitaba, ya antes lo había pensado como vampiro.
El armó una escena donde Erick llamaba su amada, Cristina, impostando la voz. Y yo cometo el error y digo: -Hola Erick ¡al fin llegaste! el me aclara con su voz -¡No!, ella no lo esperaba a él. Y vuelve a la voz de Erick.
¿Se habrá iniciado la construcción de un cuerpo? Cuerpo habitado por una voz. Por ahora fue solo un destello, una señal tal vez.

Como usa los objetos, elemento diagnóstico en la clínica con niños
¿Qué es lo que  permite la construcción del objeto dado como exterior al sujeto, que no lo es al objeto? ¿Qué es lo que permite la construcción del objeto transicional?
Seguramente ese ambiente facilitador del que habla Winnicott, la relación de Objeto en Freud, y Lacan con su madre real que dona objetos simbólicos nos ayudarían a responder estas preguntas.
Pero Gastón a diferencia del niño del fort-da, que juega con el carretel a que la mamá está afuera, no  queda implicado en el objeto sino en la pesadez o redondez del objeto, por el goce del sonido y la repetición. Lo simbólico no opera sobre lo Real.

“Recuerden que cuando Nosferatum es desenmascarado por Nina, cuando ésta lo retiene con abrazos y lo fija en su necesidad sin fondo de ser bebido por el deseo del (Otro), este muere.”
No hay ley que detenga el goce mortífero.

¿La construcción de lo dado podría producirse en el recorrido de un tratamiento?
La voz de la madre parecía tener alguna incidencia en la estructuración significante. Esa voz, ¿no podría ser acaso uno de los velos del objeto que divide al sujeto en su estructuración subjetiva?
La voz saliendo de la oscuridad, de abajo del diván, de los túneles de la Opera. En ese lugar claroscuro, donde se situaría  el punto desde donde se ubica el ojo para ver la conjunción que se produce entre la imagen real e imaginaria en aquel dispositivo del florero y las flores. Angulo exacto desde donde el objeto emerge del agujero.

Asoma el ser

Gastón insulta a su mamá en  la calle, en la casa y porqué no en la puerta del consultorio, cuando llegan.
Conchuda hija de puta, la puta que te parió, carajo, mierda.... a los gritos y en la vereda. A pesar de escuchar espero a que toquen timbre y abro preguntando qué pasa.

- nada, dice la madre, él que grita, ves lo que yo te digo
- insisto, ¿pasó algo?
- no que va a pasar.

Gastón entra al consultorio y comenzamos un diálogo, circular en un principio, pero insistí, más de una vez me agotó en el camino:

-porqué insultabas?
-porque sí
-no, porque sí no es una respuesta
-porque me gusta
-que te gusta
-decir palabras
-y porque no decís, nariz, boca, oreja a los gritos?
-Se ríe
-Entonces no te gusta cualquier palabra, te gustan esas que usaste.
-A mí que me importa, las digo igual
-Te gusta como suenan
-Silencio
-Sabes lo que quiere decir puta
-Se ríe, parece gustarle que yo las diga
Si no sabés lo que quiere decir para que las decís, no tiene sentido, yo pensé que les había pasado algo y peleabas con alguien, que se lo decías  a alguien, las palabras son para hablar con otros no para gritar solo.
¿O se las decías a tu mamá?
-          Nooo
-          Pero ella se enojó y ahora te va a poner una penitencia
-          que me importa  a mí me gusta
-          que te pongan en penitencia?
-          No, se ríe
-          Pero es lo que conseguiste, para mí que te gusta que te reten
-          No
-        ¿Y entonces porqué decir palabras sueltas que enojan a tu mamá y no son para nadie y además no sabes que quieren decir?
-         Me mira como casi nunca lo hizo y casi agotado dice: porque soy un tarado.

Sigue un período de trabajo muy interesante. Aprende a leer y escribir, le dejamos cartas que el escribe al mago de Hoz, le manda cartas a mi sobrina y dibujos a mi hija. Pregunta si a mi hijo lo reta la maestra, si se porta bien, si dice malas palabras. Como verán lo integre imaginariamente a un imaginario  familiar. Su abuela manda obsequios y la mamá me llama seguido para hacerme comentarios y consultas.

El desapego al objeto confirma el diagnóstico inicial
Hoy una mudanza precipitó la separación, la mamá no puede venir a mi nuevo consultorio, le resulta muy complicado, su imaginario no lo resiste. Cuando le comunico el cambio advierto la tensión entre lo que me dice y lo que creo va a hacer y se lo digo.

Me cuenta allí que pensó en hacerlo ver por una psicóloga de la obra social que atiende cerca de su casa es mas ya lo hizo ver 2 veces. Gastón no lo había contado, lo ocultó bajo la indicación de su mamá.
Nunca creí que podría captar en esta  dimensión aquello “de crear lo dado”, Gastón nunca creó conmigo algo, fue una construcción exterior a él y él a la construcción.
Su diagnóstico es el mismo de cuando llegó, tal vez psicosis simbiótica,  pero sus condiciones de posibilidad son otras, ya no es un vampiro sin historia que muerde desesperadamente para amarrarse a la vida.
Tal vez como dice el poeta este episodio de los insultos pueda ser un intento de
“Buscar la pista que conduzca a lo desconocido de sí mismos, algún crimen capaz de interrumpir la obligatoria fijeza del mundo, su aburrimiento esencial.”


Las citas son de:  Museo Negro de María Negroni


*Artículo publicado en la revista Psyche Navegante N° 60 y N°62 - www.psychenavegante.net